Prueba primero con un parche: Pruebe una pequeña cantidad de corrector en la muñeca o detrás de la oreja para comprobar si hay alguna reacción alérgica o irritación cutánea. Utiliza pinceles o dedos limpios: Aplica el corrector con los dedos, pinceles o esponjas limpios para evitar la acumulación de bacterias y la contaminación del producto. Evite compartirlo: No compartas los correctores con otras personas para evitar la propagación de bacterias y gérmenes. Evite aplicarlo en exceso: Un poco de corrector es suficiente. Aplicar demasiado puede dar un aspecto pastoso o poco natural. Aumente la cobertura según sea necesario. Compruebe la fecha de caducidad: Comprueba siempre la fecha de caducidad antes de utilizarlo. Un corrector caducado puede irritar la piel o producir una cobertura irregular. Guárdalo correctamente: Conserva tu corrector en un lugar fresco y seco, alejado del calor y la luz solar, para mantener su textura y calidad. No lo apliques sobre piel agrietada o irritada. Evita aplicar el corrector sobre piel agrietada, acné activo o zonas irritadas, ya que podría causar más irritación u obstruir los poros. Cuidado alrededor de los ojos: Cuando te apliques el corrector debajo de los ojos, hazlo con cuidado, ya que esta zona es sensible. Evita que el producto entre en contacto con los ojos. Retíralo antes de dormir: Retira siempre el corrector antes de acostarte para evitar que se obstruyan los poros, aparezcan brotes o se irrite la piel. Piel sensible: Si tienes la piel sensible, busca correctores hipoalergénicos, sin perfume y dermatológicamente probados para evitar irritaciones.